Lección 1 | Miércoles 3 de julio 2019 | Un mundo destrozado | Escuela Sabática Adultos

Lección 1 | Miércoles 3 de julio 2019 | Un mundo destrozado | Escuela Sabática Adultos

Algo que Dios les dio solo a Adán y a Eva en la Tierra fue la libertad moral. Eran seres morales en una forma en que las plantas y los animales nunca podrían serlo. Dios valoraba tanto esta libertad moral que permitió la posibilidad de que su pueblo decidiera desobedecer. Al hacerlo, arriesgó todo lo que había creado por el objetivo mayor de una relación con sus criaturas humanas basada en el amor y el libre albedrío.

Esta libertad moral también existía para los ángeles; y hubo un destructor que quiso trastornar el mundo bueno y completo creado por Dios y trató de usar a los seres humanos, la creación especial de Dios en la Tierra, para lograrlo. Al hablar a través la serpiente, el diablo cuestionó la integridad y la suficiencia de lo que Dios había provisto (ver Gén. 3:1-5). La principal tentación era codiciar más de lo que Dios les había dado, dudar de la bondad de Dios y confiar en sí mismos.

En esa decisión y ese acto, se rompieron las relaciones que eran parte integral de la creación según Dios la había diseñado. Adán y Eva ya no disfrutaban de la relación con su Creador para la cual habían sido hechos (ver Gén. 3:8-10). Repentinamente, estos dos seres humanos se dieron cuenta de que estaban desnudos y avergonzados, y su relación entre ellos se alteró casi irreparablemente. Su relación con el resto de la Tierra también se tensó y se rompió.
Lee Génesis 3:16 al 19. ¿Qué nos dicen estos versículos sobre el cambio de relaciones entre los seres humanos y el mundo natural?

Debido a la realidad del pecado, de repente la vida se volvió mucho más difícil para Adán, para Eva y para el resto de la creación. Las consecuencias del pecado son reales, especialmente porque afectan a la humanidad y nuestras relaciones. En cierto sentido, estamos alejados de Dios, nuestro Creador. Nuestras familias también se ven afectadas de muchas maneras, y nuestras relaciones con los demás a menudo son un desafío. Hasta tenemos problemas con el entorno natural y el mundo en el que vivimos. Todos los aspectos de la vida y del mundo muestran la separación causada por el pecado.

Pero Dios no creó el mundo así. Las “maldiciones” de Génesis 3 también llegaron con una promesa de que Dios tenía una manera de recrear nuestro mundo y restaurar las relaciones que el pecado había destruido. Si bien seguimos luchando con el pecado y sus efectos en nuestra vida, somos llamados a defender la bondad original del mundo y a tratar de hacer realidad en nuestra vida el plan que Dios tiene para este planeta.

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¡Que Dios te bendiga y hasta mañana!

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