Lección 1 | Miércoles 3 de julio 2019 | El viaje de tu vida | Escuela Sabática Jóvenes

Lección 1 | Miércoles 3 de julio 2019 | El viaje de tu vida | Escuela Sabática Jóvenes

Cómo hacer | Luc. 12:40

Prepararse para un viaje puede tomar semanas; a veces, incluso meses. Todo depende de factores como la época del año, el destino y la duración de la estadía. Cuando viajamos con mi familia hace unos meses, tuvimos que obtener pasaportes para tres de nuestros cuatro integrantes. Hubo mucha planificación para asegurarnos de que tuviéramos la documentación requerida, solo para salir de nuestra isla de origen.

Al prepararte para viajar, debes considerar con antelación dónde hospedarte, cómo utilizar el dinero y qué ropa es apropiada para el clima de tu destino, para tener todo en orden el día de tu partida. Sería terrible estar en el aeropuerto, por embarcar, y darte cuenta de que te olvidaste un documento vital o alguna maleta que realmente necesitabas.

Lo mismo sucede al prepararnos para otro viaje: el regreso de Jesús, ese viaje importantísimo en las nubes del cielo. Estaremos allí tan solo mil años, antes de establecernos en nuestro hogar en la Tierra Nueva. Pero antes de hacer ese viaje, debemos prepararnos.

Los documentos importantes que debemos consultar antes del viaje serán nuestra Biblia y el Espíritu de Profecía, que contienen información de los requisitos para la vida en nuestro lugar de destino. Podemos aprender cómo amar a Dios y a nuestro prójimo (Éxo. 20), la mejor comida (Apoc. 22:2), y el mejor momento para el descanso y la restauración (Éxo. 20:8-11). También hay información sobre el paisaje (Apoc. 21:21) y la fauna (Isa. 65:25).

El exceso de equipaje no será permitido (Mat. 6:15). Asegúrate de perdonar a otros para que Dios pueda perdonarte. Tampoco habrá corazones apesadumbrados, porque la angustia, la tristeza, la muerte y el dolor ya no se permitirán en nuestro destino. El gozo del Señor mantendrá nuestro equipaje liviano, así que, asegúrate de llenar todos los rincones de tu maleta con gozo.

No hay necesidad de preocuparse por la ropa porque Dios, nuestro Padre, será nuestro anfitrión. Él nos ha prometido mantos de justicia. También se ocupará de nuestro alimento (doce tipos de frutas) y de nuestro alojamiento (mansiones).

Pon en tu maleta obediencia y confianza en Dios. Una vez que vivas en la voluntad de Dios y confíes en sus promesas, tendrás la seguridad de que llegarás a tu destino con seguridad y paz. Dios es el Piloto maestro: no hay de qué temer. Aunque podamos experimentar turbulencias de a ratos, tenemos la seguridad de que nuestro arribo será seguro.

Para que cualquier viaje sea exitoso, debes prepararte. No te levantas un día y decides ir a ver a Dios. Así como ponemos las cosas en su lugar para nuestros viajes terrenales, hagamos un esfuerzo diez veces mayor para prepararnos para el viaje de nuestra vida.

PARA PENSAR Y DEBATIR:

¿Estamos dejando nuestra preparación para último momento? (¿Cuándo comenzarías a empacar?)
¿Qué podemos hacer para asegurarnos de no perderemos la última llamada a abordar?

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¡Que Dios te bendiga y hasta mañana!

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